CRONICAS Y
LEYENDAS DE ACANCEH, NUESTRAS CASONAS DEL SIGLO XVIII Y XIX
POR UUYUMIL
CALLE 21 No 119 X
24 Y 22
CUARTEL 4º
MANZANA 2ª
“Edificio El
Líbano”
Supongo que entre todas las
casonas más hermosas esta es la segunda de todo el municipio, con su zaguán de
madera y su arquitectura exquisita con fachada elaborada y ventanales de madera protegidos por barrotes
clásicos de hierro forjado y remachado, de varias piezas alrededor de un
zaguán y una entrada amplia sin embargo,
en tempos actuales ha perdido toda su gloria y magnificencia, en esta casona se
injerto una tienda icónica del municipio que ha perdurado muchos años la famosa
tienda “El Líbano” propiedad de los Candila. Veamos algo de su historia:
Eugenio Acevedo
Valladares (propietario) con el consentimiento de su esposa Mercedes
Yenro Canto, le vende el predio en 1904 a Buenaventura
Gurrutia (propietario) de 34.358 metros, de frente por 53.632
metros de fondo, sus linderos en aquella época era al norte predio de Susana
Zapata de Cano, al sur la calle 21 y la estación del ferrocarril, al
oriente solar de Froilán Pantoja (donde vivió Casiano Pantoja)
y al poniente calle 21 y casa con solar de Dolores Casares de Lujan* (esposa de Julián Luján Ávila,
ex alcalde de Acanceh).
Meses después Buenaventura
Gurrutia hipoteca el predio en $ 3,000 pesos al profesor de instrucción
primaria Rodolfo Hernández.
Posteriormente en 1907
se vuelve a hipotecar ahora a nombre de María del Transito Dolores
Casares Bolio y Solís viuda de Lujan (quien fuera dueña de la contra
esquina de la tienda el Líbano). En aquellos años era normal que se
hipotequen propiedades a prestamistas para contar con dinero fresco para inversiones.
En 1909 Gurrutia
hipoteca de nuevo la propiedad ahora a Mercedes Lujan Cáceres de Cirerol,
hija de Julián Lujan y María del Transito Dolores Casares
por la cantidad de $ 2,500 pesos.
En 1911 el predio queda
de nuevo en garantía hipotecaria a un préstamo que Juan Sauma le
entregó a Buenaventura Gurrutia por la cantidad de $ 2,500 pesos.
Por fin en 1920 la
hermosa casona la vende Buenaventura Gurrutia a la “sociedad,
Juan Candila y Hermano”, por la cantidad de $ 4,000 dólares. Para
esa época los linderos o colindancias ya habían cambiado, ya que al norte se
encontraba se encontraba el predio de Diego G. López, al sur la
calle 21 y la estación del ferrocarril, al oriente predio de Casiano Pantoja
y al poniente calle 24 y frente predio de Dolores Cásares de Lujan.
En 1937 entra en
conflicto el predio ante el abogado Miguel Cantón en juicio
mercantil por el predio ante Juan y Victor Candila B.
No encontré registros del
rescate del predio (compraventa) de Miguel Cantón estando
el como propietario, sin embargo, en 1943 los hermanos Candila
González rescatan el predio regresando la propiedad a la familia Candila
González. Para esa fecha los linderos (predios colindantes) ya
estaban en manos de otras personas. Al norte predio de Teófilo Cárdenas,
al sur calle 21 y estación de ferrocarril, al oriente predio de Miguel
Medina y al poniente calle 24 y casa de Protasio Verdugo
(hoy propiedad de la familia Cano).
En 1955 entre en
problemas judiciales de nuevo el predio ahora por parte de Miguel Candila
G. y Refaccionaria Automotriz S de R.L.
Hasta aquí la historia de este
hermoso edificio que imaginando una reconstrucción total seria la joya del
municipio de Acanceh, de un Acanceh turístico estando en el lugar que se merece.
*Dueña de Yabukú, su
esposo Julián Lujan Ávila fue alcalde de Acanceh en 1866, ella
fue hija de Pedro Casares Quijano y de Juana Solís y Bolio
(propietarios).
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